
Muy buenas, amigos y amigas,
Como ya sabéis, Walhalla Ediciones ha obtenido los derechos para publicar la adaptación oficial al rol de La ciudad y la ciudad, la obra más emblemática de China Miéville. Esta edición va a ver la luz en formato físico gracias a una campaña de micromecenazgo cuyos beneficios netos serán destinados a Medical Aid for Palestinians, organización humanitaria que desde hace décadas proporciona atención médica y apoyo sanitario a la población de Gaza en condiciones de extrema precariedad. Ha sido el propio Miéville quien ha expresado su deseo de que cualquier rendimiento económico derivado del proyecto se canalice hacia esta ONG en concreto, un gesto que refleja con claridad la coherencia entre su obra y su compromiso político y ético. A partir de aquí, queremos detenernos en su figura como escritor y, en particular, en el lugar central que ocupa en la literatura de ficción contemporánea. Porque, al menos para nosotros, Miéville no es solo un autor relevante, sino el más grande y decisivo de la ficción especulativa del último cuarto de siglo. Pero si nos atrevemos a afirmar eso, nuestros argumentos no deben apoyarse en superlativos fáciles ni en comparaciones mecánicas, sino en un hecho más «incómodo» y, al mismo tiempo, más sólido: desde la irrupción de China Miéville, el género ha dejado de poder pensarse a sí mismo como antes. No es una cuestión solo de éxito, ventas, visibilidad o adaptaciones al cine, la televisión o los juegos de rol, sino de reorganización interna del mundo de la ficción y de alteración de muchas de sus categorías y logros.
Miéville es uno de esos autores que no entran por el aro de la «tradición», sino que la cuestionan, la avejentan y la reconstruyen. Su obra introduce un tipo de imaginación que no se limita a «poblar mundos», sino que fabrica nuevos marcos conceptuales desde cero. ¿Qué queremos decir con esto? Pues que allí donde otros perfeccionan estilos, él construye lógicas nunca vistas. Miéville no se contenta con narrar lo extraño, sino que interroga los mecanismos mediante los cuales lo real se vuelve visible, legible o políticamente aceptable. En este sentido, su literatura no es mera representación, ya que se convierte en una especie de teoría sociológica y geográfica encarnada en materia narrativa.
La ciudad y la ciudad es el ejemplo más evidente de esto que venimos diciendo. No es únicamente una novela brillante, sino una verdadera máquina conceptual y, sobre todo, metafórica. El desver, el Clivaje, la superposición de Besźel y Ul Qoma, la disciplina perceptiva que obliga a ignorar lo que está delante de los ojos, la geografía de la segregación o la aceptación colectiva y gregaria de lo inaceptable constituyen una formulación literaria de enorme precisión que interpela directamente al nacionalismo, la desigualdad, la frontera, la violencia simbólica y los modos de producción social de la realidad. Ninguna obra reciente ha generado una metáfora tan fértil y tan rigurosa a la vez, capaz de transitar ágilmente por la crítica urbana, la teoría política o la filosofía sin perder un ápice de densidad.
Ese mismo y portentoso logro se repite, con otros registros, en el resto de su producción. La estación de la calle Perdido no presenta una ciudad imaginaria más, sino un modo completo de concebir la fantasía urbana como un organismo histórico, atravesado por la tecnología, el concepto de clase, la monstruosidad y el poder. Nueva Crobuzón no es un escenario de una trama y punto, sino el sistema mismo que permite (o dificulta) la expresión humana. La cicatriz radicaliza esa ambición mediante la fabulosa ciudad flotante denominada «Armada», una construcción móvil que es utopía, imperio y pesadilla colectiva, todo al mismo tiempo. El consejo de hierro (tercer y último volumen de la «trilogía Bas-Lag») introduce en la épica fantástica una dimensión netamente revolucionaria y memorial que la emparenta más con la novela política que con el relato de aventuras. Y en Embassytown: La ciudad embajada, el talento de Miéville se traslada al terreno del lenguaje (dimensión, por otra parte, más o menos presente en todas sus obras). La lengua incapaz de mentir no funciona como simple curiosidad exótica; es un experimento ontológico de primer nivel, el de preguntarse qué ocurre cuando la metáfora, ese núcleo de toda cultura, irrumpe en un sistema que solo conoce la literalidad. La crisis que se desencadena en esa genial creación no es lingüística, sino «civilizatoria». De nuevo, la especulación no es decorado, sino una poderosa herramienta para pensar las condiciones mismas de lo humano.
En suma: lo que distingue a Miéville de sus contemporáneos no es la originalidad entendida como extravagancia, ni mucho menos, sino la profundidad estructural de su propuesta. Miéville ha demostrado sobradamente que la fantasía y la ciencia ficción pueden operar al nivel de los grandes sistemas de pensamiento sin perder potencia imaginativa ni intensidad estética. Ha unido teoría y narración con una coherencia que rara vez se alcanza en la literatura. Por eso su importancia no es cuantitativa, sino, como se suele decir en los ámbitos de crítica literaria, «tectónica». El género después de Miéville es más consciente de sí mismo, más exigente e inevitablemente menos inocente. Gracias al autor británico, el género (y sus lectores) ha aprendido que puede producir conceptos, no solo mundos, esto es, que puede intervenir en la forma en que entendemos el espacio, el poder, el lenguaje o la percepción. Esa capacidad de redefinir lo que el género puede llegar a hacer es lo que sitúa a Miéville en una posición central, difícilmente discutible: es el más decisivo.
Por todo ello, en Walhalla Ediciones nos sentimos más que honrados de poder presentar al mundo rolero hispano la primera adaptación al rol de cualquier obra de China Miéville en cualquier idioma. El propio autor nos ha transmitido su satisfacción por ello, así como cierta sorpresa de que hayamos elegido precisamente La ciudad y la ciudad para hacerlo, quizás una de sus obras más exigentes a la hora de diseñar y realizar una adaptación rolera: «I’m extremely honoured –and astonished– by all the work you have done on this project. Of all the fiction I’ve ever written, I would probably have imagined that The City & the City would be the least likely to provoke rpginterest. I’m delighted with how elegantly you’ve proved me wrong«.
Poco más podemos añadir, salvo que esperamos que os suméis a este proyecto solidario y disfrutéis con la portentosa ficción de Miéville por fin trasladada al rol.
¡Hasta la próxima!